El balón gástrico es una herramienta segura para la pérdida de peso, pero no todas las personas pueden acceder a él. Existen condiciones médicas, hábitos y características del paciente que pueden poner en riesgo la seguridad del procedimiento o dificultar su eficacia. Para quienes evalúan esta opción, conocer estas limitaciones es esencial para evitar expectativas incorrectas y tomar la decisión adecuada basada en criterios reales.
El objetivo de estas restricciones no es negar el tratamiento, sino garantizar que se aplique únicamente en quienes pueden obtener beneficios sin comprometer su salud. Un historial médico detallado, estudios previos y la evaluación especializada permiten detectar cualquier condición que pueda generar riesgo.
Condiciones médicas que pueden contraindicar el procedimiento
Algunas enfermedades o antecedentes de salud pueden impedir el uso de balón gástrico debido al riesgo de irritación, complicaciones o efectos adversos. Entre las causas más comunes se encuentran los trastornos gastrointestinales activos como úlceras, gastritis severa, hernia hiatal grande o problemas estructurales en el tracto digestivo.
Otros factores que requieren precaución incluyen enfermedades autoinmunes activas, deficiencias nutricionales extremas o tratamientos médicos que puedan interferir con la adaptación del estómago.
Tabla Condiciones que pueden impedir el uso del balón gástrico
| Categoría | Condiciones que impiden el procedimiento | Motivo |
| Gastrointestinales | Úlceras activas, gastritis severa | Riesgo de irritación |
| Cirugías previas | Cirugías gástricas mayores | Cambios en la anatomía |
| Metabólicas | Desnutrición severa | Riesgos de déficit |
| Psiquiátricas | Trastornos no controlados | Adherencia deficiente |
| Hábitos | Alcoholismo, tabaquismo intensivo | Irritación y complicaciones |
Cirugías previas que pueden limitar la colocación del balón
Las cirugías gástricas previas pueden modificar la estructura interna del estómago, dificultando la colocación del balón o aumentando el riesgo de perforación. Por eso, es fundamental revisar el historial quirúrgico antes de considerar el procedimiento.
Pacientes que han tenido resección gástrica, cirugía bariátrica previa o intervenciones en el esófago deben ser evaluados cuidadosamente.
Condiciones psiquiátricas y emocionales
Los trastornos como ansiedad grave, depresión no controlada o trastornos alimentarios pueden influir en la adherencia al tratamiento. Esto no significa que las personas con antecedentes no puedan utilizar el balón, sino que deben hacerlo bajo seguimiento psicológico.
Un nivel adecuado de estabilidad emocional permite que el paciente siga de manera responsable las pautas alimentarias y reconozca señales de malestar físico.
El impacto de los hábitos de vida
El tabaquismo y el consumo elevado de alcohol son factores que pueden contraindicar el procedimiento. Ambas sustancias irritan la mucosa gástrica y generan mayor riesgo de náuseas, inflamación o complicaciones.
Peso y edad ¿importan?
La edad mínima recomendada suele ser 18 años, aunque algunos programas aceptan jóvenes con supervisión estricta. En cuanto al peso, pacientes con IMC por debajo de 27 generalmente no cumplen los criterios.
Señales de que podrías no ser candidato
• Reflujo severo sin tratamiento
• Dolor abdominal frecuente
• Ansiedad elevada alrededor de la comida
• Consumo frecuente de antiinflamatorios
• Problemas de adherencia a tratamientos previos
Estas señales no excluyen automáticamente, pero requieren evaluación médica.




