La dieta con balón gástrico es una de las fases más importantes del proceso de pérdida de peso, pero también es una de las más rodeadas de desinformación. Mitos sobre alimentos prohibidos, restricciones permanentes o ideas exageradas sobre qué se puede y no se puede consumir terminan confundiendo al paciente y afectando su adherencia al tratamiento. Distinguir entre mito y realidad no solo hace el proceso más llevadero, sino que también mejora los resultados y evita frustraciones innecesarias.
El balón gástrico no es un tratamiento restrictivo extremo, sino un sistema de apoyo que facilita la saciedad temprana y ayuda a regular la ingesta calórica. La dieta se estructura en etapas, cada una diseñada para cuidar el estómago y favorecer la adaptación. Sin embargo, la información imprecisa juega en contra del proceso. Por eso, aclarar los mitos más frecuentes es fundamental para que el paciente pueda avanzar con seguridad.
Mito 1 “Con el balón gástrico nunca podrás volver a comer normal”
Uno de los mitos más difundidos es la idea de que una vez que se coloca el balón gástrico, el paciente queda condenado a una dieta líquida o extremadamente limitada de manera permanente. Esto no es cierto. La fase líquida dura unos días, la fase triturada es temporal y, finalmente, el paciente regresa a una alimentación completa y variada.
El objetivo no es restringir alimentos de por vida, sino enseñar nuevos hábitos y porciones adecuadas. La adaptación progresiva permite que el estómago se acostumbre al balón sin irritación y prepare al paciente para consolidar un estilo de alimentación que se pueda mantener a largo plazo.
Mito 2 “El balón gástrico trabaja solo, no necesitas cuidar tu dieta”
Muchos candidatos al balón creen que el dispositivo hará todo el trabajo. Esta expectativa provoca frustración cuando no se alcanzan los resultados esperados. El balón ayuda, pero no sustituye el proceso nutricional. La dieta equilibrada es el eje central de la pérdida de peso.
El paciente que sigue las recomendaciones de nutrición, prioriza proteínas, mantiene hidratación adecuada y evita azúcares simples obtiene resultados considerablemente superiores. Por eso, el acompañamiento profesional es clave durante los seis a doce meses del tratamiento.
Mito 3 “Las proteínas engordan y deben limitarse con balón gástrico”
Este mito suele aparecer cuando el paciente percibe saciedad muy rápida y cree que las proteínas “son demasiado pesadas”. Sin embargo, la evidencia clínica demuestra que las proteínas son esenciales para preservar la masa muscular, aumentar el gasto energético y evitar la flacidez durante la pérdida de peso.
La ingesta adecuada de proteínas evita el catabolismo y acelera la evolución del paciente. La clave está en elegir fuentes magras y de fácil digestión como huevo, pollo, pescados blancos o suplementos líquidos en la fase inicial.
Tabla Verdad vs mito en la dieta con balón gástrico
| Mito frecuente | Realidad clínica | Recomendación |
| “No podrás volver a comer sólido” | La dieta sólida regresa tras la adaptación | Introducción gradual a sólidos |
| “El balón hace todo el trabajo” | Requiere cambios alimentarios y disciplina | Acompañamiento nutricional |
| “Las proteínas engordan” | Protegen la masa muscular | Consumir proteínas magras |
| “No se puede comer fuera de casa” | Sí es posible con elecciones correctas | Priorizar preparaciones simples |
| “El balón daña el estómago” | Adaptación normal con cuidados | Seguir pauta médica |
Mito 4 “Comer fuera de casa está prohibido”
Es común escuchar que comer fuera de casa debe evitarse completamente durante el tratamiento. Esto no es exacto. Lo importante es aprender a elegir opciones adecuadas. El paciente puede consumir proteínas magras, vegetales cocidos y porciones pequeñas sin problema.
Lo que se evita no es el restaurante, sino el exceso de grasas, fritos, alimentos procesados y bebidas azucaradas. Mantener un estilo de vida flexible mejora la adherencia y evita que el paciente vea la dieta como un sistema de prohibiciones absolutas.
Mito 5 “El balón gástrico daña el estómago o provoca úlceras”
El balón gástrico está diseñado para convivir de forma segura con el estómago. Los síntomas de náuseas, espasmos o acidez en las primeras 72 horas no significan daño. Son respuestas fisiológicas normales que desaparecen con la medicación adecuada.
El riesgo de úlceras existe solo si se manejan incorrectamente antiinflamatorios, alcohol o tabaco. El seguimiento adecuado reduce significativamente estas posibilidades.
Mito 6 “Si comes poco, ya no necesitas nutrientes esenciales”
Muchas personas creen que al reducir su ingesta calórica, ya no es necesario vigilar los micronutrientes. Es todo lo contrario. Al comer menos, es aún más importante que los alimentos sean densos en nutrientes. Vitaminas, minerales y proteínas siguen siendo indispensables para mantener energía, favorecer la cicatrización interna y evitar pérdida muscular.
Mito 7 “Con el balón gástrico no puedes hacer ejercicio”
La actividad física está permitida y recomendada desde el momento en que el médico lo indique. No se trata de entrenamientos intensos en las primeras semanas, pero sí de caminar, estiramientos e incorporar actividad progresiva. El ejercicio ayuda a preservar la masa muscular, mejora el metabolismo y acelera la pérdida de peso.




